ZEN

PEQUEÑA ANÉCDOTA

27/08/2011 08:53:39 a.m.

Mira… esta pequeña anécdota contiene todo el significado del Zen:

Alguien preguntó al maestro, Bokuju:

Tenemos que vestirnos y comer todos los días;

¿cómo podemos salirnos de todo eso?

 

Si se lo hubiera preguntado a Buda, la respuesta no hubiera sido igual.  La respuesta hubiera venido de una mente-semilla.  Buda hubiera dicho: Todo es ilusorio: comer, vestirse, todo es ilusorio, un sueño.  Hazte más consciente.  Has de ver que el mundo es ilusorio, un sueño.  Todo es maya.  Hazte más consciente y no intentes descubrir cómo salir de él, porque ¿cómo puede uno salir de un sueño? Uno simplemente tiene que cobrar consciencia y está fuera. ¿Has visto alguna vez a alguien saliendo de un sueño?  El sueño es irreal. ¿Cómo vas a salir de él?  El milagro es que hayas entrado ¡porque has entrado en algo que no existe! Y ahora te estás metiendo en más problemas preguntando cómo salir de él. ¡Sal de la misma manera que entraste!  ¿Cómo entraste en el sueño?  Creyendo que era real. Esa es la forma de entrar en un sueño: creyendo que es real.  Así que simplemente abandona la creencia, y ve que no es real, que estás fuera del sueño.  No hay pasos para salir, no hay técnicas para salir, no hay métodos.  Buda hubiera dicho: Mira… toda tu vida es un sueño; y tú hubieras estado fuera de él.

Si le  hubieran preguntado al genio chino Confucio –la mente equilibrada que no es ni extravertida ni introvertida-, había dicho: No hace falta salir de él. Sigue las normas y podrás disfrutar de él.  Confucio habría establecido unas cuantas normas y habría dicho: Hay que seguir las normas, eso es todo.  No hace falta salir de él.  Uno lo único que tiene que hacer es planear su vida de una forma correcta. ¡Uno tiene que planear hasta la vida de sueño de una forma correcta!  Confucio dice que si haces algo malo, aunque sea en sueños, tienes que ponderarlo; significa que cuando estás despierto estás haciendo algo que no va por el buen camino.  ¿Cómo ibas a portarte mal en el sueño si no?  Debe de haber algo que se tiene que arreglar, algo que se tiene que equilibrar; por eso estableció tres mil trescientas normas.

Pero en Japón la respuesta hubiera sido totalmente diferente: en el caso de Buda la respuesta hubiera procedido de la semilla, en el caso de Confucio del árbol; en el caso de Bokuju procede de la flor.  Así que, por supuesto, son respuestas diferentes; están enraizadas en la misma verdad, pero no contienen los mismos símbolos, no pueden.

https://i2.wp.com/i.imgur.com/omSRh.jpg

Lo que Bokuju dice es simplemente floral, es la posibilidad más perfecta.  

Bokuju contestó: Nos vestimos, comemos.  Una respuesta muy simple, pero puede que no se comprenda tan fácilmente.  Puede que estés pensando: ¿Qué está diciendo? Parece un galimatías, no tiene sentido. El hombre preguntó: Tenemos que vestirnos y comer todos los días, ¿cómo nos salimos de todo eso?  Y Bokuju contesta: Nos vestimos, comemos.

¿Qué está diciendo Bokuju?, ¿qué está indicando?  Se trata de una indicación muy sutil.  Está diciendo: Nosotros también lo hacemos –comemos, nos vestimos-, pero comemos con tal totalidad que el que come no existe, solo el comer existe.  Nos vestimos con tal totalidad que el que viste no llega a ser, solo el vestir. Caminamos, pero no hay caminante, solo el caminar.  Así pues, ¿quién es el que está pidiendo salirse de ello?

Fíjate en la inmensa diferencia.  Buda hubiera dicho que todo esto es un sueño, tu comer, tu vestir, tu caminar; y Bokuju dice que tú eres un sueño.  Hay una gran diferencia. Bokuju está diciendo: No te metas a ti mismo en ello, simplemente come, camina, duerme.  ¿Quién está pidiendo salir de ello? Abandona este ego; no es existencial, y si tú no existes, ¿Cómo vas a salirte de ello?  El sueño no es el caminar, el sueño es el caminante.  El sueño no es el comer, sino el que come.

Y observa muy atentamente: si realmente tú estás caminando, ¿hay algún caminante dentro?  El caminar es algo que ocurre, es un proceso. Las piernas se mueven, las manos se mueven, tú respiras más, el viento sopla en tu cara, tú disfrutas; cuanto más deprisa vas, más vitalidad sientes; todo es hermoso. ¿Pero realmente hay un caminante?  ¿Hay alguien sentado dentro, o solo existe el proceso? Si te vuelves consciente, descubrirás que solo existe el proceso.  El ego es ilusorio: es tan solo una creación mental. Tú comes, y piensas que debe haber alguien que esté comiendo, porque la lógica dice: ¿Cómo puedes caminar sin un caminante dentro?  ¿Cómo puedes comer sin que haya alguien que coma?  ¿Cómo puedes amar sin que haya un amante dentro?  Eso es lo que dice la lógica.  Pero si has amado, y has llegado hasta el punto en el que realmente existió amor, tienes que haberte dado cuenta de que dentro no había amante; solo amor, un proceso, una energía.  Pero nadie dentro.

Tú meditas, ¿pero hay algún meditador?  Cuando la meditación llega a su florecimiento, y todos los pensamientos cesan, ¿quién hay dentro?  ¿Hay alguien que diga que todos los pensamientos han cesado?  Si todavía ocurre eso, entonces es que la meditación todavía no ha florecido; todavía hay, por lo menos, un pensamiento.  Cuando la meditación florece, simplemente no hay nadie que de fe de ello, nadie que dé constancia de ello, nadie que diga: Sí, ha ocurrido.  En cuanto dices: Sí, ha ocurrido; ya se ha perdido.

Cuando realmente hay meditación, se entiende tu silencio; una bendición vibra sin límite alguno; hay una armonía sin límite; por allí no hay nadie para dar fe.  No hay nadie que diga: Sí, ha ocurrido.  Por eso los Upanishads dicen que cuando una persona dice: ¡Yo he comprendido!, puedes estar seguro de que no es así.  Por eso todos los Budas han dicho que cuando alguien proclama, la propia proclamación demuestra que no ha alcanzado la última cima, porque en la última cima el que proclama desaparece.  De hecho, nunca ha estado allí.  Comer no es un sueño; el sueño es el que come.

Todo el énfasis se ha trasladado de la semilla a la flor.

Por eso mucha gente en Occidente piensa que llamar al Zen “budismo Zen”, no es correcto, porque en las respuestas se siente una enorme diferencia.  Pero están equivocados. El budismo Zen es budismo completamente puro, purificado incluso de Buda, purificado de conceptos budistas.  Es el más esencial, el más puro dhyan, el más puro florecimiento de la consciencia.  Sin centro alguno, tú existes.  Sin que haya nadie, tú existes.  Tú eres, y aún así tú no eres.  Por eso Tilota enfatiza: no-yo, anatta, nada, vacío.

¿Qué está diciendo Bokuju? Está diciendo: Nos vestimos, comemos.  Esa es toda su respuesta.  Una respuesta completa, perfecta.  Él simplemente dice: comemos y nos vestimos, y eso nunca nos ha parecido un problema, y nunca hemos visto a nadie que pueda salirse.  Dentro no hay nadie.  Existe el comer, existe el vestir, pero el ego no.

Está diciendo: no preguntes tonterías. El interlocutor dijo: No comprendo.  Puede que haya venido a buscar algunas normas y disciplina, cómo volverse un hombre religioso, cómo dejar las comas triviales como el comer el vestir, la misma rutina; cada día, una y otra vez, uno siempre está haciendo lo mismo.  Tenía que estar harto, aburrido; todo el mundo llega a ese punto.  Si eres un poco inteligente, habrás llegado al punto de sentirte aburrido. Solo los idiotas y los santos no se aburren nunca, pero la gente inteligente tiene que llegar a hartarse.  ¿Qué es lo que está pasando? Cada día te vas a dormir, para después volverte a levantar por la mañana.  Y luego el desayuno, y luego ir a la oficina, y esto y aquello.  Y tú sabes muy bien que la misma rutina te espera a la mañana siguiente.  Uno empieza a sentirse como un robot.

Y si te das cuenta, como le pasó a la gente en India en el pasado, de que todo ha sido igual durante millones de vidas, seguro que te embargará un aburrimiento de muerte.  Por eso preguntan: ¿Cómo salirse de ello?  Esta rueda de vida y muerte continúa, moliendo y moliendo, y, como si de un disco rayado se tratara, siempre se repite la misma línea.  Es algo que te ha ocurrido millones de veces.  Una y otra y otra vez, hasta la náusea.  Por eso, al hacerse consciente de este fenómeno de continuos renacimientos, India se volvió aburrida; toda la consciencia se hartó tanto que se dedicó única y exclusivamente a buscar la forma de salirse de ello.  Eso es lo que aquel hombre había venido a preguntar a Bokuju: Ayúdame a salir de ello. Es demasiado y yo no sé por dónde escapar.  Vestirse y comer todos los días, ¿cómo salirse de esta rutina, de este carril?  Bokuju contesta: Nos vestimos, comemos.

Está diciendo muchas cosas.  Está diciendo que no hay nadie pasa salir, por lo tanto, si no hay nadie, ¿cómo vas a aburrirte?  ¿Quién va a aburrirse?

Yo también me levanto cada mañana, tomo un baño, como, me visto, hago lo mismo que tú.  Pero a mí no me aburre, puedo seguir haciéndolo hasta el final de la eternidad. ¿Por qué a mí no me aburre?  Porque yo no estoy ahí, así pues, ¿quién se va a aburrir?  Y si tú no estás ahí, ¿quién va a decir que es una repetición? Cada mañana es nueva, no es una repetición del pasado.  Cada desayuno es nuevo, cada momento es nuevo y reciente como las gotas de rocío sobre la hierba por la mañana. Lo que hace que te sientas aburrido es tu memoria: siempre recogiendo el pasado, cargando con el pasado, y mirando al momento nuevo a través del pasado, del polvoriento pasado.

Bokuju vive en el momento y no evoca otros momentos para compararlos con él.  No hay nadie para cargar con el pasado, no hay nadie para pensar en el futuro. 

 Solo hay un proceso de vida, un río de consciencia, que se va moviendo de momento a momento, siempre desde lo conocido a lo desconocido, siempre desde lo familiar a lo extraño. 

Por consiguiente, ¿quién hay ahí para preocuparse por salirse fuera?  No hay nadie. Bokuju dice: ¡Comemos y nos vestimos, y se acabó! No hacemos un problema de ello.

El problema surge debido a la memoria psicológica.  Tú la metes en todo para comparar, juzgar y condenar. Si te muestro una flor, tú no la verás directamente; dirás: Sí, es una hermosa rosa.

¿Qué necesidad hay de decir que es una rosa?  En cuanto dices que es una rosa, se han metido en ella todas las rosas que has conocido en el pasado. En el instante que dices que es una rosa, la estás comparando con otras flores, la estás identificando, la estás categorizando.  En el momento que dices que es una rosa, y que es hermosa, has metido todos tus conceptos de belleza, memorias de rosas, imaginaciones, todo. La rosa se ha perdido entre la muchedumbre.  Esta rosa se ha perdido entre la muchedumbre.  Esta hermosa flor se ha perdido en tus memorias, imaginaciones y conceptos.  Luego te hartará porque se parecerá a otras rosas.

¿Cuál es la diferencia? Si miras directamente a este fenómeno, a esa rosa, con ojos nuevos, vacío de pasado, con la consciencia clara, la percepción despejada, las puertas abiertas, sin palabras, si puedes estar aquí, ahora, con esta flor durante un rato, entonces entenderás a Bokuju cuando dice: Nos vestimos, comemos.

Lo que está diciendo es que hagas todo tan plenamente en el presente que no puedas sentirlo como una repetición.  Y como tú no estás ahí, ¿quién va a cargar con el pasado, quién va a imaginar el futuro? 

Tú existes en ausencia, y entonces llega a ti una nueva cualidad de presencia: nueva a cada momento, fluida, suelta, natural.  Uno simplemente se desliza de un momento a otro, como la culebra cuando se desliza fuera de su vieja piel.  La piel vieja se deja atrás, ella nunca mira atrás; no se lleva la piel vieja.

El hombre de consciencia simplemente se desliza de un momento a otro, como la gota de rocío se desliza por la hoja de hierba, sin llevarse nada. 

El hombre de consciencia no lleva carga, se mueve ligero.  Porque así todo es nuevo, y entonces no se crean problemas.

Lo que Bokuju está diciendo es lo siguiente: Es mejor no crear problemas porque nunca hemos visto que nadie resuelva los problemas, nunca.  Una vez creados, los problemas no pueden ser resueltos.  No crearlos es la única manera de resolverlos.  Porque una vez creados, en la propia creación has dado un paso en falso.  Ahora, hagas lo que hagas, ese paso en falso no te dejará resolverlo.  Al preguntar cómo abandonar el ego estás creando un problema que no puede ser resuelto. 

Hay miles de maestros que enseñan cómo resolverlo, cómo ser humilde y no ser egoísta.  No sirve de nada; en tu humildad también sigues siendo egoísta; en tu carencia de ego también hay un ego sutil.  No. Aquellos que saben no te ayudarán a resolver ningún problema. 

Ellos simplemente te preguntarán dónde está el ego.  Ellos te preguntarán dónde está, en realidad, el problema.  Te ayudarán a comprender el problema, no a resolverlo, porque el problema es falso.  La respuesta no puede ser correcta si la pregunta es errónea.

Si la propia pregunta tiene su raíz en algo erróneo, entonces todas las respuestas serán inútiles y te conducirán a más preguntas falsas.  Será un círculo vicioso; así es como los filósofos se vuelven locos. Dan una respuesta sin reparar en la falsedad de la pregunta; y entonces la respuesta origina más preguntas. Ninguna respuesta soluciona nada.

¿Qué hay que hacer entonces?  ¿Qué dice el Zen?  El Zen dice: Fíjate en el propio problema, ahí se oculta la respuesta.  Fíjate en la pregunta muy atentamente, y si la observación es perfecta, la pregunta desaparecerá. 

Ninguna pregunta es respondida jamás, simplemente desaparece; desaparece sin dejar rastro.

Él está diciendo: ¿Dónde está el problema?  Nosotros también comemos, nosotros también nos vestimos, pero simplemente comemos y nos vestimos.  ¿Por qué hacer un problema?  Bokuju está diciendo: Acepta la vida tal como es.  No hagas problemas.  Uno tiene que comer: come.  El hambre existe, no la has creado tú, tiene que ser satisfecho: satisfácelo.  Pero no hagas un problema.

Esa misma situación se repite aquí todos los días.  La gente viene y me traen sus problemas, pero yo nunca he visto ningún problema, porque no los hay. Tú los creas, y luego quieres una respuesta para ellos.  Hay gente que te dará respuestas: enseñanzas pequeñas.  Y hay gente que te dará una visión de tu problema: la gran enseñanza.  Las enseñanzas pequeñas conducen a disciplinas forzadas, pero las grandes enseñanzas te permitirán llegar a ser suelto y natural.

Bokuju dice: Nos vestimos, comemos.  Pero el hombre no puede comprender. Por supuesto, una cosa tan simple es difícil de comprender. La gente puede comprender las cosas complicadas, pero no puede comprender las cosas simples.  Porque una cosa complicada puede ser dividida, analizada, planteada lógicamente, pero ¿qué se puede hacer con una cosa simple?  No puedes analizarla, no puedes dividirla en partes, no puedes diseccionarla; no hay nada que diseccionar.  Es demasiado simple.  Y como es tan simple tú no la entiendes. El hombre no lo pudo comprender.  Pero aun así, yo creo que era sincero, él dijo: No lo comprendo.

Hay gente muy complicada que asienten con la cabeza para hacer creer que han comprendido.  Son unos idiotas: nadie puede ayudarles porque siempre están fingiendo que han comprendido.  No pueden admitir que no han comprendido.  Si lo admitieran, se parecerían tontos a ellos mismos. Así que fingen.  ¿Cómo es posible que no comprendan una cosa tan simple? Fingen que han comprendido, y luego vienen las complicaciones.  En primer lugar el problema no existe, ¡y ellos dicen que han comprendido la respuesta!  El problema no existe, pero ahora tienen más conocimientos acerca del problema: ¡dicen que han comprendido! Cada vez están más y más perplejos, en su interior todo es un lío.  Cuando dicha gente viene a mí, yo puedo verlos por dentro: son un lío, una mezcolanza.  No han comprendido nada.  Ni siquiera han comprendido cuáles son sus problemas, y tienen la respuesta. Y no solo eso, además empiezan a ayudar a otros a resolver sus problemas.

Este hombre debe haber sido sincero. Dijo: No lo comprendo.  Este es un paso en la dirección correcta hacia la comprensión. Si no comprendes, puedes comprender; la posibilidad está abierta. Eres humilde, reconoces la dificultad, reconoces que eres un ignorante. 

El primer paso hacia el conocimiento, hacia la comprensión, es reconocer que no comprendes.  Por lo menos eso si lo comprendió.  Y  eso es un gran paso.

 Bokuju contestó:

Si no comprendes,

viste tu ropa y come tu comida.

 Bokuju no parece muy compasivo, pero lo es.  Él está diciendo:

Tú no puedes comprender, porque la mente nunca comprende.  La mente es la no-comprensión por antonomasia; la mente es la propia raíz de la ignorancia. 

¿Por qué no puede comprender la mente? 

Porque la mente es solo una pequeña parte de tu ser, y la parte no puede comprender, solo el todo puede comprender.

FUENTE

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Acerca de unicocomotu

unicocomotu

Publicado el 27 agosto, 2011 en ZEN y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Podría alguien decirme quién escribió este luminoso texto…?
    Gracias
    JC

    • HOLA JUAN CARLOS
      Bokuju respondio:
      Nos vestimos,comemos.

      El interlocutor dijo:
      No comprendo.

      Bokuju respondio:
      Si no comprendes,
      viste tu ropa y como tu comida.
      La Hierba Crece Sola
      Osho

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