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MAESTRO DE Maestros

MAESTRO DE Maestros

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PRIMERO está el maestro de estudiantes, SEGUNDO está el Maestro de discípulos, y luego, en TERCER lugar, está el Maestro de Maestros.
Este nivel solamente se alcanza cuando un Maestro deja el cuerpo;NUNCA ANTES.

VIDEO : EL DIA QUE ME ILUMINE

OSHO, ¿RECIBES INSTRUCCIONES DE ALGÚN MAESTRO DE MAESTROS?
No sigo ninguno de los antiguos caminos, por eso se han de comprender unas cuantas cosas.

NO SOY COMO MAHAVIRA que fue el último de una larga serie de veinticuatro Tirtankaras. El fue el vigésimo cuarto. En el pasado, cada uno de los anteriores veintitrés se convirtió en un Maestro de Maestros, en un Dios ***, siguiendo el mismo camino, el mismo método, la misma forma de vida, la misma técnica.

El primer Tirtankara fue RISHAB, y el último fue Mahavira. Rishab no tenía a nadie antes que él al que remitirse. Yo no soy como Mahavira, sino como Rishab. SOY EL COMIENZO DE UNA TRADICIÓN, NO EL FINAL. Vendrán muchos más por el mismo camino.
De modo que no busco instrucciones de nadie; no es posible.Nace una tradición y luego la tradición muere, de la misma forma que las personas nacen y mueren. YO SOY EL COMIENZO, NO EL FINAL. Cuando alguien se encuentra A MITAD de una serie, o AL FINAL, recibe instrucciones de un Maestro de Maestros.

¿Por qué razón no sigo ningún camino? Yo he trabajado con muchos Maestros, pero nunca he sido un discípulo.
He sido un nómada, errando de aquí para allá durante muchas vidas, ENTRECRUZANDO MUCHAS TRADICIONES, estando con muchos grupos, escuelas, métodos, pero sin pertenecer nunca a ninguno. Fui recibido con amor, pero nunca formé parte de ellos. Como máximo fui un invitado; me detuve allí para pasar una noche. Por eso es que he aprendido tanto. No puedes aprender tanto en un solo camino; es imposible.

Si sigues un camino, lo sabes todo de él, pero no sabes nada de los demás. Todo tu ser está absorto en él. Yo no he sido así. HE SIDO MÁS BIEN COMO UNA ABEJA YENDO DE FLOR EN FLOR, ACUMULANDO DISTINTAS FRAGANCIAS.

Por eso puedo sentirme bien con el Zen, con Jesús, con los judíos, con los musulmanes, con Patanjali, con diferentes caminos que a veces son diametralmente opuestos.

PERO PARA MÍ, EXISTE UNA ARMONÍA OCULTA. Por eso es que la gente que sigue un solo camino es incapaz de comprenderme. Se quedan anonadados, estupefactos. Ellos tienen una determinada lógica, siguen un modelo particular. Si el objeto encaja en su modelo, es correcto. Si no encaja, es falso.

Poseen un criterio muy limitado. PARA MÍ, NO EXISTE NINGÚN CRITERIO. Debido a que he estado con tantos modelos, puedo sentirme bien con cualquiera. Para mí no hay nada que me resulte extraño y yo no resulto un extraño para nadie. Pero esto crea un problema. No soy un extraño para nadie, pero todos me desconocen; ha de ser así. Si no perteneces a una determinada secta, entonces todo el mundo piensa en ti como si fueras el enemigo.

Los hindúes estarán EN MI CONTRA. Los cristianos estarán EN MI CONTRA, los judíos estarán CONTRA MÍ, los jainos estarán CONTRA MÍ, y yo no estoy en contra de nadie. Porque ellos no son capaces de descubrir su modelo en mí, están contra mí.

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Y yo no hablo de un determinado modelo, SINO DE UN MODELO MÁS PROFUNDO QUE SUBYACE EN TODOS LOS MODELOS.
Hay un modelo, y otro modelo, y otro modelo, millones de modelos. Todos los modelos se sostienen sobre algo oculto que es el modelo de modelos: LA ARMONÍA OCULTA.

No pueden verlo, pero tampoco es su culpa. Cuando vives según una determinada tradición, una determinada filosofía, con una cierta forma de considerar las cosas, llegas a sintonizar con ella.

En cierta forma, NUNCA SINTONICE CON NADIE, al menos como para considerar que yo me haya convertido en parte de su modelo. EN CIERTO SENTIDO ES UNA DESGRACIA, PERO EN OTRO SENTIDO HA RESULTADO SER UNA BENDICIÓN.

Muchos que trabajaron conmigo alcanzaron la Liberación antes que yo. Para mí fue una desgracia. IBA QUEDÁNDOME MÁS Y MÁS REZAGADO porque nunca trabajaba totalmente con nadie, yendo de uno a otro.

Muchos que empezaron conmigo, LLEGARON YA. Incluso algunos que empezaron después de mí, LLEGARON ANTES QUE YO.

Esto ha sido UNA DESGRACIA, pero en otro sentido ha sido UNA BENDICIÓN porque conozco todas las casas. Puede que no pertenezca a ningún hogar, pero me siento en casa en todas partes. Por eso no tengo un Maestro de Maestros.

NUNCA FUI UN DISCÍPULO. Para ser dirigido por un Maestro de Maestros, has de ser un discípulo de un determinado Maestro. Entonces puedes ser dirigido. Entonces conoces el lenguaje. Por eso no soy dirigido por nadie, pero sí que soy ayudado por muchos. Has de comprender la diferencia. Nadie me dirige, no recibo órdenes como “HAZ ESTO O NO HAGAS ESTO”. Pero muchos me ayudan.
LOS JAINOS puede que sientan que no les pertenezco, PERO MAHAVIRA sí lo siente, porque él sí que puede observar el modelo de modelos.
LOS SEGUIDORES DE JESÚS puede que no sean capaces de comprenderme, PERO JESÚS sí puede.

De esta forma soy ayudado por muchos. Por eso es que mucha gente llega a mí desde muy diferentes lugares. No puedes encontrarte con gente tan distinta ahora mismo en ningún lugar de la Tierra.
Aquí hay judíos, cristianos, musulmanes, hindúes, jainos, budistas, gente de todo el mundo. Y más, muchos más, llegarán pronto.

ESTO OCURRE GRACIAS A LA AYUDA DE MUCHOS MAESTROS. Saben que puedo ser de utilidad a sus discípulos y continuarán enviando muchos más; pero sin instrucciones, porque nunca recibí ninguna instrucción de ningún Maestro como discípulo. Ahora tampoco hay necesidad. ELLOS SIMPLEMENTE ME AYUDAN, y es lo mejor. Me siento más libre. Nadie puede ser tan libre como yo soy.

Si recibes instrucciones de Mahavira, no puedes ser tan libre como yo soy. Un jaino ha de seguir siendo un jaino. Ha de seguir hablando en contra del budismo, en contra del hinduismo. Ha de hacerlo porque existe una lucha entre modelos y tradiciones. Y LAS TRADICIONES HAN DE LUCHAR SI QUIEREN SOBREVIVIR. Por ser quienes son, los discípulos han de discutir. Han de decir, “Esto es falso”, porque sólo entonces puede el discípulo sentir, “Esto es correcto”. Contra lo falso, el discípulo percibe lo correcto.

CONMIGO TE SENTIRÁS PERDIDO. Si estás aquí solamente con tu intelecto, te encontrarás confundido. Te volverás loco porque ahora mismo puedo decir algo y dentro de un momento contradecirlo. Es debido a que en ese instante estaba hablando de una tradición y en otro instante estoy hablando de otra.

A veces no estoy hablando de religión alguna; estoy hablando de mí. Entonces no puedes encontrarlo en ninguna escritura. Pero me ayudan y la ayuda es hermosa porque no se supone que tenga que seguirla. No estoy obligado a seguirla. Depende de mí. La ayuda se da incondicionalmente. Si quiero utilizarla, la utilizo; si no siento que he de hacerlo, no la empleo. NO TENGO OBLIGACIONES PARA CON NADIE.

Si tú te Iluminas algún día, entonces podrás recibir instrucciones. Si ya no estoy en el cuerpo, entonces podrás recibir instrucciones de mí.
Esto siempre sucede con el primero, cuando una tradición comienza. Es un comienzo, un nacimiento, y tú estás próximo a un parto. Y lo más hermoso es cuando algo nace, porque es lo más vivo. Poco a poco, a medida que el niño crezca, el niño se irá acercando más y más a la muerte.
UNA TRADICIÓN tiene  el máximo de frescura cuando acaba de nacer. Tiene su belleza propia que ES INCOMPARABLE, ÚNICA.

La gente que escuchó a RISHAB, el primero de los Tirtankaras jainos, poseía una calidad distinta.
Cuando escuchaban a MAHAVIRA, la tradición tenía miles de años de edad. Estaba a las puertas de la muerte. Con Mahavira, murió.
Cuando dejan de nacer Maestros en una religión, ésta está muerta. Significa que la tradición ha dejado de crecer. Los
jainos la cerraron. CON EL VIGÉSIMO CUARTO DIJERON, “Ahora ya basta de Maestros, no más Tirtankaras”.

ESTAR CON NANAK era hermoso porque algo nuevo estaba surgiendo del vientre, del vientre del universo. Era como estar mirando a un recién nacido. Es un misterio; lo desconocido penetrando lo conocido;
lo que no tiene cuerpo, encarnando. Es fresco como el rocío. Pronto todo quedará cubierto de polvo. Pronto, a medida que el tiempo pase, las cosas envejecerán.

CUANDO LLEGÓ EL DÉCIMO GURÚ DE LOS SIKHS, el décimo Maestro, todo murió. Entonces ellos cerraron la lista y dijeron, “Ahora basta ya de Maestros. Ahora la escritura misma será el Maestro”. Por eso los sikhs llaman a su libro sagrado “GurúGranth”, la escritura del Maestro. Entonces allí deja de haber personas; ahora simplemente una escritura sin vida se convertirá en el Maestro. Y CUANDO UNA ESCRITURA NO TIENE VIDA, ES FÚTIL; NO SÓLO FÚTIL: ES VENENOSA. No dejes que nada muera en tu cuerpo. Creará un veneno, destruirá todo tu sistema.

Aquí, algo nuevo ha nacido. Es un comienzo. Es fresco, pero por esto es tan difícil de ver. Si te vas A GANGOTRI, al origen del Ganges, ¡ allí es tan diminuto ! Y fresco, desde luego. Nunca en ninguna otra parte volverá el Ganges a ser tan fresco, porque cuando empieza a desplazarse va acumulando muchas cosas, se va volviendo más y más sucio.
EN KASHI, en Benares, está sucísimo, pero allí lo llaman “el Sagrado Ganges” porque allí es inmenso. Se ha vuelto enorme. Incluso un ciego puede verlo.
EN GANGOTRI, en su comienzo, en su origen, has de estar muy atento. Sólo así puedes verlo; casi es un simple goteo. Ni tan sólo puedes hacerte a la idea de que este goteo vaya a convertirse en el Ganges. Es increíble. Es difícil ahora mismo verlo porque es una corriente muy, muy pequeña, como un niño.

LA GENTE PASÓ POR ALTO A RISHAB, el primer TIrtankara jaino, pero fueron capaces de reconocer a Mahavira, ¿ves? Los jainos no prestan mucha atención al primero, a RISHAB. En realidad, rinden todo su culto a Mahavira. En realidad, según la mente occidental, Mahavira es el creador del jainismo. Ya que Mahavira es tan profundamente respetado en la India, ¿ cómo van a creer los demás que otro es su fundador ?
RISHAB se ha vuelto legendario, ha sido olvidado. Puede que haya existido, puede que no haya existido. No parece ser histórico. Pertenece al viejo pasado y tú no sabes mucho de él. MAHAVIRA ES HISTÓRICO y es como el Ganges en las proximidades de Kashi, en Benares; inmenso.

Recuerda que todo comienzo es pequeño, pero nunca volverá el misterio a ser tan profundo como al comienzo. El comienzo es la vida y el final es la muerte. Con Mahavira, la muerte entra en la tradición jaina. Con Rishab, la vida llegó, descendió desde los Himalayas hasta la tierra. Yo no tengo a nadie a quien responsabilizar, a nadie de quién recibir instrucciones, pero hay mucha ayuda a mi disposición.
Y SI LA CONSIDERAMOS EN SU TOTALIDAD, ENTONCES ES MUCHO MÁS QUE LO QUE CUALQUIER MAESTRO PUEDA ENSEÑAR.

***
Para Patanjali, Dios es el florecimiento supremo de la consciencia individual. Todo el mundo y todas las cosas se encuentran en el camino de convertirse en Dioses. No sólo tú, sino las piedras, las rocas, todas las partes de la Existencia, están en el camino de convertirse en Dios. Algunos ya han llegado, algunos están llegando, otros llegarán.


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EL DIA QUE ME ILUMINE


FUENTE LA CIENCIA DEL ALMA : RADIO MASTER

¿Cómo lo HACES ? ZEN

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Acompañanos este 22/12/2011

Corazones Unidos este 22 /12/ 2011

VER PLANO AL FINAL

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AQUÍ EVENTO SOLSTICIO.

¿COMO LLEGAR AL EVENTO ?
* A pie, esta a la altura de la cuadra 1 de la Av. el ejercito con Pardo, se entra por el parque “Isaac Rabin” (el parque que tiene juegos para niños, este parque se encuentra al costado del parque Maria Reiche hacia el sur). solo s bajan las escaleras hacia la playa “tres picos”.
* si se baja a pie por el Parque María Reiche, se dirigen hacia la playa y luego se dobla hacia la izquierda dos cuadras.
* si se viene EN AUTO, de sur a norte, tomar la bajada balta.
* si se viene EN AUTO, de norte a sur, tomar la bajada antes del estadio Manuel Bonilla de la av. el ejercito.
Se cuenta con paraderos autorizados de taxis y buses y además estacionamiento amplio, además de CASETA DE SERENAZGO; también se cuenta con BAÑOS PÚBLICOS.
Para mas referencia: Parque Aramburu-playa tres picos- entre las playas CONCHITAS Y LOS DELFINES.

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Pasar del Atomo al FOTON

GRACIAS RENEE

GRACIAS  FRANCISCO

Si estas en el imperio de tu propia mente esta información podría estremecerte.

Si estas mas allá de Dogmas, Creencias, Religiones organizadas, Nacionalidades, te centrara mas en lo que es REAL dentro de ti..

Si estas en el ZEN  ( NO MENTE ) simplemente  SONREIRÁS

La información :

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EL ZEN y los Templos

EL ZEN Y LOS TEMPLOS

Es una tradición preciosa. En cualquier templo zen del Japón, durante muchos siglos, si pides alojamiento tienes que discutir. Si ganas la discusión puedes quedarte, esto es muy simbólico, pero sólo por una noche. Llegada la mañana debes irte.

Lo cual indica que mediante la discusión, la lógica, el razonamiento, nunca alcanzarás el

objetivo, sólo alojamiento por una noche.

Y no te engañes pensando que el alojamiento por una noche es el objetivo.

Tienes que continuar.

Por la mañana tienes que ponerte de nuevo en camino.

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Japón había uno de estos templos, dirigido por dos hermanos.

El hermano mayor era muy erudito y el hermano menor era más bien tonto y sólo tenía un ojo.

Para dirigir un templo, se necesitan dos tipos de personas:

Alguien educado y alguien muy tonto. Y así es como todos los templos son dirigidos. En ellos

siempre hay estas dos clases de personas:

Las educadas, que se han convertido en los sacerdotes, y las tontas que les siguen.

Así se constituye cualquier templo.

De modo que estas anécdotas son algo más que anécdotas, son indicativas de ciertos hechos. Si la gente tonta desaparece de la faz de la tierra, se acabarán los templos. Si la gente educada desaparece de los templos, se acabarán los templos.

Para que exista un templo, se necesita una dualidad. Por esto no puedes encontrar a Dios en un templo, porque no puedes encontrarlo en una dualidad.

Los templos son inventos de la gente lista para explotar a los tontos.

Los sacerdotes son la gente más lista, son los mayores explotadores, y explotan de tal forma que ni siquiera puedes rebelarte contra ellos. Te explotan por tu propio interés, te explotan por tu propio bien. Los sacerdotes son los más listos, porque tejen teorías de la nada:

Todas las teologías, todo cuanto han creado… ¡Tremendo! Se necesita ser inteligente para crear teorías religiosas. Y se dedican a crear edificios tan grandes que al hombre corriente le es casi imposible entrar en ellos. Y utilizan tal jerga, utilizan términos técnicos tan complicados, que no puedes entender de qué están hablando. Y como no puedes entender piensas que son muy profundos. Siempre que no puedes entender algo piensas que es muy profundo:

«No llego».

Recuerda esto: Buda habla un lenguaje muy llano que cualquiera puede entender. No es el lenguaje de un sacerdote.

Jesús habla en pequeñas parábolas, cualquier persona no educada puede entenderlo, nunca utiliza ninguna jerga religiosa.

Mahavira habla, imparte sus enseñanzas, en el idioma de la gente más sencilla.

Mahavira y Buda nunca utilizaron el sánscrito, nunca, por-que el sánscrito era el idioma del sacerdote, del brahmán.

El sánscrito es el idioma más difícil. Los sacerdotes lo han hecho muy difícil, han pulido, y pulido, y pulido. La misma palabra sánscrito significa pulir, refinar. Lo han refinado hasta tal punto que sólo si eres muy, muy erudito puedes entender lo que están diciendo, si no, no llegas.

Buda utilizaba el lenguaje del pueblo, el pali, que era el lenguaje de los campesinos. Mahavira usaba el pracrito, que es la forma grosera del sánscrito; el pracrito es la forma natural del sánscrito -no tiene gramática propiamente dicha-.

El erudito no ha llegado todavía, no ha refinado las palabras convirtiéndolas en incomprensibles para la gente sencilla.

Pero los sacerdotes han venido utilizando el sánscrito, todavía lo utilizan. Nadie entiende hoy el sánscrito, pero ellos siguen hablando en sánscrito porque su profesión depende de crear una brecha, no un puente.

Sólo si el pueblo llano no entiende pueden subsistir los sacerdotes. Si el pueblo llano entiende lo que los sacerdotes dicen, éstos están perdidos, porque no dicen nada.

En cierta ocasión el Mulla Nasrudin fue a visitar a un médico, y los médicos han aprendido el truco de los sacerdotes:

Escriben en latín y en griego, y escriben de tal forma que incluso a ellos mismos les resulta complicado leer sus escritos. Nadie tiene que entender lo que escriben. De modo que el Mulla Nasrudin fue a un médico y le dijo:

-Mire, sea claro. Limítese a decirme los hechos. No utilice latín y griego.

-Si usted insiste y me permite la franqueza -dijo el médico-, no tiene ninguna enfermedad. Lo único que tiene es pereza.

-Muy bien -contestó Nasrudin-, gracias. Ahora escríbalo en griego y en latín, para que se lo pueda enseñar a la familia.

Los listos han estado siempre explotando a la gente sencilla. Por esto Buda, Jesús y Mahavira nunca fueron respetados por los brahmanes, los eruditos, los listos, porque eran destructivos, estaban destruyendo todo su negocio.

Si la gente entiende, entonces el sacerdote no es necesario.

¿Por qué? Porque el sacerdote es un mediador. Entiende el lenguaje de Dios. Por eso dicen que el sánscrito es devbhasJha, el lenguaje de Dios:

 «¿No sabes sánscrito?

 Yo lo sé, de modo que me convierto en el eslabón intermediario, me convierto en el intérprete. Dime lo que quieres y se lo diré a Dios en sánscrito, porque él sólo entiende sánscrito».

Y naturalmente tienes que pagar por ello.

Éstos son los dos tipos necesarios para un templo.

En el norte de Japón había uno de estos templos, dirigido por dos hermanos. El hermano mayor era muy erudito y el hermano menor era más bien tonto y sólo tenía un ojo.

¿Cuál es el simbolismo de un único ojo en esta anécdota? Una persona tonta es de una pieza: nunca duda, siempre está segura, y una persona educada es siempre dual:

Duda, continuamente se divide en dos. Siempre está discutiendo por dentro, en su interior tiene lugar un continuo diálogo; conoce ambas partes.

Un hombre educado es una dualidad: dos ojos. Un hombre tonto es tuerto: siempre está seguro, no tiene argumentos, no están dividido.

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AJEDREZ de TRES

AJEDREZ  de TRES

Sucedió una vez que un joven, perteneciente a una familia muy rica y aristocrática, se presentó ante un maestro zen.

  Aquél había conocido todo, había cedido a toda clase de deseos, tenía suficiente dinero: de modo que ése no era el problema.  Pero se había hartado: hartado de sexo, hartado de las mujeres, hartado del vino. 

Acudió al maestro zen.

-Estoy ya harto del mundo.  ¿Hay alguna forma de conocerme a mí mismo, de saber quién soy yo? –le dijo-. 

Pero antes de que digas nada, deja que te cuente algo respecto a mí. Soy muy indeciso y no soy capaz de perseverar en nada durante mucho tiempo, de modo que si me das una técnica o me dices que medite, puede que lo haga durante unos días y luego me escape, aun a sabiendas de que en el mundo no hay nada, aun sabiendo que sólo la miseria y la muerte me aguardan.  Pero así es mi mente.  No soy perseverante, no puedo persistir en nada.  Por esto, antes de que elijas algo, recuerda lo que te he dicho.

El maestro le dijo:

-Entonces, si no tienes persistencia, te resultará muy difícil, porque es necesario un gran esfuerzo para deshacer todo lo que has hecho en el pasado.  Has de hacer el camino a la inversa.  Es una regresión. 

Tienes que regresar al momento en que naciste, fresco y joven.  Tendrás que recuperar de nuevo esa frescura.  Tendrás que ir hacia atrás y no hacia delante para volverte de nuevo un niño. Pero si dices que no eres persistente y que al cabo de unos días escaparás, te será difícil.  No obstante, deja que te haga una pregunta:

 ¿ Te ha interesado alguna vez algo tan interesante que te hayas absorbido en ello por completo?

El joven lo pensó durante un rato y contestó:

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-Sí, pero sólo con el ajedrez, jugando al ajedrez, he estado tan absorto.  Lo adoro y es lo único que me salva.  Todo lo demás se ha desmoronado.  Sólo el ajedrez continúa aún conmigo y con él paso, a duras penas, el tiempo.

El maestro le contestó:

-Entonces podemos hacer algo.  Espera.

Llamó a su asistente y le dijo que fuera a buscar a un monje que había estado meditando durante doce años en el monasterio y que le dijera al monje que trajera un tablero de ajedrez.

El monje fue le trajeron el tablero.  Conocía muy poco del ajedrez, pero había estado meditando durante doce años en una celda.  Se había olvidado del mundo, del ajedrez y de todo.

El maestro le dijo:

-¡Escucha monje!  Va a ser un juego peligroso.  Si este joven te derrota, aquí tengo la espada que cortará tu cabeza porque no me gusta que un monje meditativo, uno que ha estado meditando durante doce años, sea derrotado por un joven corriente. 

Pero te prometo que si mueres bajo mi mano, entonces alcanzarás el cielo supremo.  No te inquietes.

El joven se sintió un poco intranquilo y entonces el maestro se volvió hacia él diciéndole:

-Escucha: dices que puedes absorberte en el ajedrez. 

Implícate ahora por completo porque ésta es una cuestión de vida o muerte.  Si eres derrotado, te cortaré la cabeza.  Y recuerda que a ti no puedo prometerte el cielo.  A este hombre sí, porque irá allí de todas formas, pero a ti no puedo prometerte ningún cielo.  Si mueres, irás al infierno.  Serás arrojado de inmediato al séptimo infierno.

Por un instante aquel joven pensó en escapar.  Iba a ser un juego peligroso y no había ido allí para eso.  Pero lo consideró un deshonor.  Era un samurai, el hijo de un guerrero, y escapar de la muerte, de una muerte inminente, no estaba en su sangre.  Por eso contestó:

-De acuerdo.

El juego comenzó.  El joven empezó a temblar como una hoja en medio de un temporal; todo su cuerpo temblaba.  Empezó a transpirar y un sudor frío recorrió todo su cuerpo.  Empezó a sudar desde la cabeza a la planta de los pies.  Era una cuestión de vida o muerte… y dejó de pensar, porque siempre que hay una emergencia así no hay ningún pensamiento a mano.  Uno piensa por placer.  Cuando no hay problema alguno puedes pensar; cuando se presenta un verdadero problema el pensamiento se detiene porque la mente necesita tiempo y cuando hay una emergencia no se dispone de tiempo.  Has de hacer algo de inmediato.

La muerte se estaba aproximando a cada instante.  El monje empezó a moverse y parecía tan sereno y calmado que el joven pensó: “¡Mi muerte es segura!”, pero cuando sus pensamientos desaparecieron, quedó absolutamente absorto en el momento presente.  Cuando los pensamientos desaparecieron, también se olvidó de que la muerte le estaba aguardando, porque la muerte es también un pensamiento. 

Se olvidó de la muerte, se olvidó de la vida y se convirtió en parte del juego.  Se quedó absorto, totalmente inmerso en él.

Poco a poco, a medida que la mente desaparecía por completo, empezó a jugar maravillosamente.  Nunca había jugado así. 

  Al principio era el monje el que llevaba ventaja, pero al cabo de unos minutos el joven estaba tan absorto que empezó a realizar acertados movimientos y el monje empezó a perder terreno.  Sólo existía aquel momento, sólo existía el presente.  Entonces desaparecieron los problemas: su cuerpo se estabilizó, dejó de temblar, el sudor se evaporó.  Se sentía ligero como una pluma, sin peso.  Incluso el sudor le ayudó: perdió peso y sentía su cuerpo como si pudiera volar.  Su mente bahía desaparecido. 

Su percepción se había vuelto clara, absolutamente clara y podía prever, ver con antelación, de antemano, cinco movimientos.  Nunca había jugado tan maravillosamente.  El juego del contrario empezó a derrumbarse; en unos minutos el contrario sería derrotado y su victoria parecía segura.

Entonces, de repente, con sus ojos claros como un espejo, con su profunda y honda percepción, miró al monje. 

 ¡Parecía tan inocente!  Doce años de meditación…se había convertido en algo así como una flor.  Doce años de austeridad… se había vuelto absolutamente puro.  Ningún deseo, ningún pensamiento, ninguna meta, ningún propósito, existían para él.  Era tan inocente como es posible… ni siquiera un niño es tan inocente.  Su hermoso rostro, sus ojos claros de color azul celeste… 

Aquel joven empezó a sentir compasión por él:

Antes o después su cabeza rodaría por el suelo.

  En el instante en que sintió esa compasión, se abrieron unas puertas desconocidas y algo absolutamente nuevo empezó a llenar su corazón.  Se sentía muy dichoso.  Empezaron a llover flores sobre su ser interior.  Se sentía increíblemente dichoso… nunca antes había conocido aquel gozo, aquella beatitud, aquella bendición.

Entonces empezó a realizar malos movimientos de forma intencionada porque a su mente le vino el pensamiento: “Si yo muero, no pasará nada, no valgo nada; pero si este monje muere, algo muy hermoso será destruido.  Si muero yo, desaparecerá sólo una existencia inútil…”. 

 Empezó a realizar malas jugadas conscientemente para que el monje ganara.  En ese instante, el maestro volcó el tablero y se puso a reír diciendo:

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“Aquí nadie va a resultar derrotado.  Ambos habéis ganado”.

Aquel monje estaba ya en el cielo, era rico y no era necesario cortarle la cabeza.  No se había inquietado en absoluto cuando el maestro le había dicho: “Te cortaré la cabeza”.  Ni un asomo de pensamiento había surgido en su mente.  No era cuestión de elegir: si el maestro dice que ha de ser así, de acuerdo.  Dijo “sí” con todo su corazón.  Por eso no sudaba ni temblaba.

  Estaba jugando al ajedrez; la muerte no era un problema.

Y el maestro le dijo al joven:

-Has ganado y tu victoria es mayor que la de este monje.  Ahora te iniciaré; puedes quedarte aquí y pronto te iluminarás.


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OSHO VIDA AMOR Y RISA

ZEN EN EL TERRAZAS

ZEN

GRACIAS MARIO

 

Como toda escuela budista, el Zen tiene su raíz en la India, aunque sólo en China adquiere su forma definitiva. La palabra Zen es la lectura en japonés del carácter chino chán (, que a su vez es una transcripción del término sánscrito dhyāna, traducido normalmente como “meditación“. La influencia de esta escuela llegó hasta Corea, en donde se llama son, y también hasta Vietnam, en donde se conoce como thiền. Nótese que los nombres antes mencionados (a excepción del sánscrito) son distintas pronunciaciones del mismo ideograma chino.

En los sutras del budismo mahayana se recomienda el cultivo del dhyana como la vía preferente para conseguir el nirvana.2 En su versión india, se observaba una progresión en distintos estados de la meditación o jhanas3 que se suceden en un cultivo gradual. El Chan chino le aporta como novedad la idea de un acceso directo y espontáneo al estado último y superior de todos ellos – aquel que precede inmediatamente a la experiencia del nirvana – sin necesidad de experimentar los anteriores, mediante vías de acceso espontáneas. El Chan es por antonomasia la tradición budista de la intuición y la espontaneidad.

BODHIDHARMA

Bodhidharma, primer patriarca del budismo Chán.

De acuerdo con los relatos tradicionales, el dhyana llegó a China de la mano de un monje indio llamado Bodhidharma (Daruma Taishi en japonés) alrededor del siglo VI. Era el 28º sucesor en una línea de transmisión de enseñanza que la tradición remonta hasta Kaśyapa, discípulo de Buda. De acuerdo con el Registro Jǐngdé de transmisión de la lámpara se embarcó alrededor del año 520 dC. en un viaje que le llevó al reino de Liáng, ubicado al sur de China. En ese reino, durante un famoso intercambio con el emperador Wǔ, declaró que las buenas acciones hechas con intenciones egoístas eran inútiles para lograr la iluminación. Más tarde se dirigió a un monasterio cerca de Luòyáng, en el este de China y, de acuerdo con la leyenda, estuvo meditando frente a la pared de un acantilado antes de aceptar discípulo alguno. Finalmente, falleció en el templo Shàolín de la montaña Sōng , la más alta de las Cinco Montañas Sagradas, en el condado Dēngfēng (provincia de Hénán), en China.

Como héroe cultural legendario, a Bodhidharma también se le vincula al templo Shàolín y la consiguiente difusión de las artes marciales de Asia oriental, especialmente en la tradición oral de escuelas de Gōngfu y Tàijíquán, así como en los populares trabajos de ficción del género wǔxiá. No obstante, hoy se sabe con certeza que las artes marciales no estuvieron presentes en el budismo chino ni en el templo de Shàolín hasta bastantes siglos después.

Del mismo modo, también hoy se sabe que Bodhidharma no estuvo literalmente “frente a un muro”, sino que hablaba de un muro como un estado de la mente.

Los descubrimientos y traducciones contemporáneas arrojan una mayor claridad sobre los orígenes de esta escuela budista.

Típica ilustración japonesa sobre un maestro Zen

Históricamente los monjes japoneses viajaban con frecuencia a China para recibir la transmisión de nuevas enseñanzas de los maestros chinos. De vuelta a su tierra y con esa herencia de autoridad, extendían las prolongaciones de las escuelas y enseñanzas que habían conocido en el continente. Con el tiempo adquirían su propia personalidad japonesa. Esto, en realidad, es buena parte del patrón cultural del Japón, en donde la influencia China es totalmente central para entender su cultura y religión. Así las dos escuelas principales del budismo Chán chino llamadas línjì y cáodòng verán su paralelo japonés en sus respectivas dos escuelas principales del budismo Zen japonés: Rinzai y Sōtō.Las principales escuelas del budismo Zen propiamente japonés son Rinzai, Sōtō y Obaku.

Se distinguen por su especialización en distintas técnicas chinas de meditación como el kōan o el zazen.

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FUENTE

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ZEN

PEQUEÑA ANÉCDOTA

27/08/2011 08:53:39 a.m.

Mira… esta pequeña anécdota contiene todo el significado del Zen:

Alguien preguntó al maestro, Bokuju:

Tenemos que vestirnos y comer todos los días;

¿cómo podemos salirnos de todo eso?

 

Si se lo hubiera preguntado a Buda, la respuesta no hubiera sido igual.  La respuesta hubiera venido de una mente-semilla.  Buda hubiera dicho: Todo es ilusorio: comer, vestirse, todo es ilusorio, un sueño.  Hazte más consciente.  Has de ver que el mundo es ilusorio, un sueño.  Todo es maya.  Hazte más consciente y no intentes descubrir cómo salir de él, porque ¿cómo puede uno salir de un sueño? Uno simplemente tiene que cobrar consciencia y está fuera. ¿Has visto alguna vez a alguien saliendo de un sueño?  El sueño es irreal. ¿Cómo vas a salir de él?  El milagro es que hayas entrado ¡porque has entrado en algo que no existe! Y ahora te estás metiendo en más problemas preguntando cómo salir de él. ¡Sal de la misma manera que entraste!  ¿Cómo entraste en el sueño?  Creyendo que era real. Esa es la forma de entrar en un sueño: creyendo que es real.  Así que simplemente abandona la creencia, y ve que no es real, que estás fuera del sueño.  No hay pasos para salir, no hay técnicas para salir, no hay métodos.  Buda hubiera dicho: Mira… toda tu vida es un sueño; y tú hubieras estado fuera de él.

Si le  hubieran preguntado al genio chino Confucio –la mente equilibrada que no es ni extravertida ni introvertida-, había dicho: No hace falta salir de él. Sigue las normas y podrás disfrutar de él.  Confucio habría establecido unas cuantas normas y habría dicho: Hay que seguir las normas, eso es todo.  No hace falta salir de él.  Uno lo único que tiene que hacer es planear su vida de una forma correcta. ¡Uno tiene que planear hasta la vida de sueño de una forma correcta!  Confucio dice que si haces algo malo, aunque sea en sueños, tienes que ponderarlo; significa que cuando estás despierto estás haciendo algo que no va por el buen camino.  ¿Cómo ibas a portarte mal en el sueño si no?  Debe de haber algo que se tiene que arreglar, algo que se tiene que equilibrar; por eso estableció tres mil trescientas normas.

Pero en Japón la respuesta hubiera sido totalmente diferente: en el caso de Buda la respuesta hubiera procedido de la semilla, en el caso de Confucio del árbol; en el caso de Bokuju procede de la flor.  Así que, por supuesto, son respuestas diferentes; están enraizadas en la misma verdad, pero no contienen los mismos símbolos, no pueden.

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Lo que Bokuju dice es simplemente floral, es la posibilidad más perfecta.  

Bokuju contestó: Nos vestimos, comemos.  Una respuesta muy simple, pero puede que no se comprenda tan fácilmente.  Puede que estés pensando: ¿Qué está diciendo? Parece un galimatías, no tiene sentido. El hombre preguntó: Tenemos que vestirnos y comer todos los días, ¿cómo nos salimos de todo eso?  Y Bokuju contesta: Nos vestimos, comemos.

¿Qué está diciendo Bokuju?, ¿qué está indicando?  Se trata de una indicación muy sutil.  Está diciendo: Nosotros también lo hacemos –comemos, nos vestimos-, pero comemos con tal totalidad que el que come no existe, solo el comer existe.  Nos vestimos con tal totalidad que el que viste no llega a ser, solo el vestir. Caminamos, pero no hay caminante, solo el caminar.  Así pues, ¿quién es el que está pidiendo salirse de ello?

Fíjate en la inmensa diferencia.  Buda hubiera dicho que todo esto es un sueño, tu comer, tu vestir, tu caminar; y Bokuju dice que tú eres un sueño.  Hay una gran diferencia. Bokuju está diciendo: No te metas a ti mismo en ello, simplemente come, camina, duerme.  ¿Quién está pidiendo salir de ello? Abandona este ego; no es existencial, y si tú no existes, ¿Cómo vas a salirte de ello?  El sueño no es el caminar, el sueño es el caminante.  El sueño no es el comer, sino el que come.

Y observa muy atentamente: si realmente tú estás caminando, ¿hay algún caminante dentro?  El caminar es algo que ocurre, es un proceso. Las piernas se mueven, las manos se mueven, tú respiras más, el viento sopla en tu cara, tú disfrutas; cuanto más deprisa vas, más vitalidad sientes; todo es hermoso. ¿Pero realmente hay un caminante?  ¿Hay alguien sentado dentro, o solo existe el proceso? Si te vuelves consciente, descubrirás que solo existe el proceso.  El ego es ilusorio: es tan solo una creación mental. Tú comes, y piensas que debe haber alguien que esté comiendo, porque la lógica dice: ¿Cómo puedes caminar sin un caminante dentro?  ¿Cómo puedes comer sin que haya alguien que coma?  ¿Cómo puedes amar sin que haya un amante dentro?  Eso es lo que dice la lógica.  Pero si has amado, y has llegado hasta el punto en el que realmente existió amor, tienes que haberte dado cuenta de que dentro no había amante; solo amor, un proceso, una energía.  Pero nadie dentro.

Tú meditas, ¿pero hay algún meditador?  Cuando la meditación llega a su florecimiento, y todos los pensamientos cesan, ¿quién hay dentro?  ¿Hay alguien que diga que todos los pensamientos han cesado?  Si todavía ocurre eso, entonces es que la meditación todavía no ha florecido; todavía hay, por lo menos, un pensamiento.  Cuando la meditación florece, simplemente no hay nadie que de fe de ello, nadie que dé constancia de ello, nadie que diga: Sí, ha ocurrido.  En cuanto dices: Sí, ha ocurrido; ya se ha perdido.

Cuando realmente hay meditación, se entiende tu silencio; una bendición vibra sin límite alguno; hay una armonía sin límite; por allí no hay nadie para dar fe.  No hay nadie que diga: Sí, ha ocurrido.  Por eso los Upanishads dicen que cuando una persona dice: ¡Yo he comprendido!, puedes estar seguro de que no es así.  Por eso todos los Budas han dicho que cuando alguien proclama, la propia proclamación demuestra que no ha alcanzado la última cima, porque en la última cima el que proclama desaparece.  De hecho, nunca ha estado allí.  Comer no es un sueño; el sueño es el que come.

Todo el énfasis se ha trasladado de la semilla a la flor.

Por eso mucha gente en Occidente piensa que llamar al Zen “budismo Zen”, no es correcto, porque en las respuestas se siente una enorme diferencia.  Pero están equivocados. El budismo Zen es budismo completamente puro, purificado incluso de Buda, purificado de conceptos budistas.  Es el más esencial, el más puro dhyan, el más puro florecimiento de la consciencia.  Sin centro alguno, tú existes.  Sin que haya nadie, tú existes.  Tú eres, y aún así tú no eres.  Por eso Tilota enfatiza: no-yo, anatta, nada, vacío.

¿Qué está diciendo Bokuju? Está diciendo: Nos vestimos, comemos.  Esa es toda su respuesta.  Una respuesta completa, perfecta.  Él simplemente dice: comemos y nos vestimos, y eso nunca nos ha parecido un problema, y nunca hemos visto a nadie que pueda salirse.  Dentro no hay nadie.  Existe el comer, existe el vestir, pero el ego no.

Está diciendo: no preguntes tonterías. El interlocutor dijo: No comprendo.  Puede que haya venido a buscar algunas normas y disciplina, cómo volverse un hombre religioso, cómo dejar las comas triviales como el comer el vestir, la misma rutina; cada día, una y otra vez, uno siempre está haciendo lo mismo.  Tenía que estar harto, aburrido; todo el mundo llega a ese punto.  Si eres un poco inteligente, habrás llegado al punto de sentirte aburrido. Solo los idiotas y los santos no se aburren nunca, pero la gente inteligente tiene que llegar a hartarse.  ¿Qué es lo que está pasando? Cada día te vas a dormir, para después volverte a levantar por la mañana.  Y luego el desayuno, y luego ir a la oficina, y esto y aquello.  Y tú sabes muy bien que la misma rutina te espera a la mañana siguiente.  Uno empieza a sentirse como un robot.

Y si te das cuenta, como le pasó a la gente en India en el pasado, de que todo ha sido igual durante millones de vidas, seguro que te embargará un aburrimiento de muerte.  Por eso preguntan: ¿Cómo salirse de ello?  Esta rueda de vida y muerte continúa, moliendo y moliendo, y, como si de un disco rayado se tratara, siempre se repite la misma línea.  Es algo que te ha ocurrido millones de veces.  Una y otra y otra vez, hasta la náusea.  Por eso, al hacerse consciente de este fenómeno de continuos renacimientos, India se volvió aburrida; toda la consciencia se hartó tanto que se dedicó única y exclusivamente a buscar la forma de salirse de ello.  Eso es lo que aquel hombre había venido a preguntar a Bokuju: Ayúdame a salir de ello. Es demasiado y yo no sé por dónde escapar.  Vestirse y comer todos los días, ¿cómo salirse de esta rutina, de este carril?  Bokuju contesta: Nos vestimos, comemos.

Está diciendo muchas cosas.  Está diciendo que no hay nadie pasa salir, por lo tanto, si no hay nadie, ¿cómo vas a aburrirte?  ¿Quién va a aburrirse?

Yo también me levanto cada mañana, tomo un baño, como, me visto, hago lo mismo que tú.  Pero a mí no me aburre, puedo seguir haciéndolo hasta el final de la eternidad. ¿Por qué a mí no me aburre?  Porque yo no estoy ahí, así pues, ¿quién se va a aburrir?  Y si tú no estás ahí, ¿quién va a decir que es una repetición? Cada mañana es nueva, no es una repetición del pasado.  Cada desayuno es nuevo, cada momento es nuevo y reciente como las gotas de rocío sobre la hierba por la mañana. Lo que hace que te sientas aburrido es tu memoria: siempre recogiendo el pasado, cargando con el pasado, y mirando al momento nuevo a través del pasado, del polvoriento pasado.

Bokuju vive en el momento y no evoca otros momentos para compararlos con él.  No hay nadie para cargar con el pasado, no hay nadie para pensar en el futuro. 

 Solo hay un proceso de vida, un río de consciencia, que se va moviendo de momento a momento, siempre desde lo conocido a lo desconocido, siempre desde lo familiar a lo extraño. 

Por consiguiente, ¿quién hay ahí para preocuparse por salirse fuera?  No hay nadie. Bokuju dice: ¡Comemos y nos vestimos, y se acabó! No hacemos un problema de ello.

El problema surge debido a la memoria psicológica.  Tú la metes en todo para comparar, juzgar y condenar. Si te muestro una flor, tú no la verás directamente; dirás: Sí, es una hermosa rosa.

¿Qué necesidad hay de decir que es una rosa?  En cuanto dices que es una rosa, se han metido en ella todas las rosas que has conocido en el pasado. En el instante que dices que es una rosa, la estás comparando con otras flores, la estás identificando, la estás categorizando.  En el momento que dices que es una rosa, y que es hermosa, has metido todos tus conceptos de belleza, memorias de rosas, imaginaciones, todo. La rosa se ha perdido entre la muchedumbre.  Esta rosa se ha perdido entre la muchedumbre.  Esta hermosa flor se ha perdido en tus memorias, imaginaciones y conceptos.  Luego te hartará porque se parecerá a otras rosas.

¿Cuál es la diferencia? Si miras directamente a este fenómeno, a esa rosa, con ojos nuevos, vacío de pasado, con la consciencia clara, la percepción despejada, las puertas abiertas, sin palabras, si puedes estar aquí, ahora, con esta flor durante un rato, entonces entenderás a Bokuju cuando dice: Nos vestimos, comemos.

Lo que está diciendo es que hagas todo tan plenamente en el presente que no puedas sentirlo como una repetición.  Y como tú no estás ahí, ¿quién va a cargar con el pasado, quién va a imaginar el futuro? 

Tú existes en ausencia, y entonces llega a ti una nueva cualidad de presencia: nueva a cada momento, fluida, suelta, natural.  Uno simplemente se desliza de un momento a otro, como la culebra cuando se desliza fuera de su vieja piel.  La piel vieja se deja atrás, ella nunca mira atrás; no se lleva la piel vieja.

El hombre de consciencia simplemente se desliza de un momento a otro, como la gota de rocío se desliza por la hoja de hierba, sin llevarse nada. 

El hombre de consciencia no lleva carga, se mueve ligero.  Porque así todo es nuevo, y entonces no se crean problemas.

Lo que Bokuju está diciendo es lo siguiente: Es mejor no crear problemas porque nunca hemos visto que nadie resuelva los problemas, nunca.  Una vez creados, los problemas no pueden ser resueltos.  No crearlos es la única manera de resolverlos.  Porque una vez creados, en la propia creación has dado un paso en falso.  Ahora, hagas lo que hagas, ese paso en falso no te dejará resolverlo.  Al preguntar cómo abandonar el ego estás creando un problema que no puede ser resuelto. 

Hay miles de maestros que enseñan cómo resolverlo, cómo ser humilde y no ser egoísta.  No sirve de nada; en tu humildad también sigues siendo egoísta; en tu carencia de ego también hay un ego sutil.  No. Aquellos que saben no te ayudarán a resolver ningún problema. 

Ellos simplemente te preguntarán dónde está el ego.  Ellos te preguntarán dónde está, en realidad, el problema.  Te ayudarán a comprender el problema, no a resolverlo, porque el problema es falso.  La respuesta no puede ser correcta si la pregunta es errónea.

Si la propia pregunta tiene su raíz en algo erróneo, entonces todas las respuestas serán inútiles y te conducirán a más preguntas falsas.  Será un círculo vicioso; así es como los filósofos se vuelven locos. Dan una respuesta sin reparar en la falsedad de la pregunta; y entonces la respuesta origina más preguntas. Ninguna respuesta soluciona nada.

¿Qué hay que hacer entonces?  ¿Qué dice el Zen?  El Zen dice: Fíjate en el propio problema, ahí se oculta la respuesta.  Fíjate en la pregunta muy atentamente, y si la observación es perfecta, la pregunta desaparecerá. 

Ninguna pregunta es respondida jamás, simplemente desaparece; desaparece sin dejar rastro.

Él está diciendo: ¿Dónde está el problema?  Nosotros también comemos, nosotros también nos vestimos, pero simplemente comemos y nos vestimos.  ¿Por qué hacer un problema?  Bokuju está diciendo: Acepta la vida tal como es.  No hagas problemas.  Uno tiene que comer: come.  El hambre existe, no la has creado tú, tiene que ser satisfecho: satisfácelo.  Pero no hagas un problema.

Esa misma situación se repite aquí todos los días.  La gente viene y me traen sus problemas, pero yo nunca he visto ningún problema, porque no los hay. Tú los creas, y luego quieres una respuesta para ellos.  Hay gente que te dará respuestas: enseñanzas pequeñas.  Y hay gente que te dará una visión de tu problema: la gran enseñanza.  Las enseñanzas pequeñas conducen a disciplinas forzadas, pero las grandes enseñanzas te permitirán llegar a ser suelto y natural.

Bokuju dice: Nos vestimos, comemos.  Pero el hombre no puede comprender. Por supuesto, una cosa tan simple es difícil de comprender. La gente puede comprender las cosas complicadas, pero no puede comprender las cosas simples.  Porque una cosa complicada puede ser dividida, analizada, planteada lógicamente, pero ¿qué se puede hacer con una cosa simple?  No puedes analizarla, no puedes dividirla en partes, no puedes diseccionarla; no hay nada que diseccionar.  Es demasiado simple.  Y como es tan simple tú no la entiendes. El hombre no lo pudo comprender.  Pero aun así, yo creo que era sincero, él dijo: No lo comprendo.

Hay gente muy complicada que asienten con la cabeza para hacer creer que han comprendido.  Son unos idiotas: nadie puede ayudarles porque siempre están fingiendo que han comprendido.  No pueden admitir que no han comprendido.  Si lo admitieran, se parecerían tontos a ellos mismos. Así que fingen.  ¿Cómo es posible que no comprendan una cosa tan simple? Fingen que han comprendido, y luego vienen las complicaciones.  En primer lugar el problema no existe, ¡y ellos dicen que han comprendido la respuesta!  El problema no existe, pero ahora tienen más conocimientos acerca del problema: ¡dicen que han comprendido! Cada vez están más y más perplejos, en su interior todo es un lío.  Cuando dicha gente viene a mí, yo puedo verlos por dentro: son un lío, una mezcolanza.  No han comprendido nada.  Ni siquiera han comprendido cuáles son sus problemas, y tienen la respuesta. Y no solo eso, además empiezan a ayudar a otros a resolver sus problemas.

Este hombre debe haber sido sincero. Dijo: No lo comprendo.  Este es un paso en la dirección correcta hacia la comprensión. Si no comprendes, puedes comprender; la posibilidad está abierta. Eres humilde, reconoces la dificultad, reconoces que eres un ignorante. 

El primer paso hacia el conocimiento, hacia la comprensión, es reconocer que no comprendes.  Por lo menos eso si lo comprendió.  Y  eso es un gran paso.

 Bokuju contestó:

Si no comprendes,

viste tu ropa y come tu comida.

 Bokuju no parece muy compasivo, pero lo es.  Él está diciendo:

Tú no puedes comprender, porque la mente nunca comprende.  La mente es la no-comprensión por antonomasia; la mente es la propia raíz de la ignorancia. 

¿Por qué no puede comprender la mente? 

Porque la mente es solo una pequeña parte de tu ser, y la parte no puede comprender, solo el todo puede comprender.

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